Poemas de Amor: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" poema 13 - Pablo Neruda

Cada vez que me toca comentar un poema como este, tan elevado en el empleo de las palabras, tan armoniosamente estructurado, me cuesta porque pienso que con mis palabras puedo estar desmereciendo la belleza del texto.
El testimonio del amor profundo que la voz poética celebra a su amada, es verdaderamente conmovedor, el poema consigue tocarnos, transmitirnos perfectamente la emoción grande que significa estar enamorado.
Pablo Neruda fue un maestro de las letras, fue el dueño de una voz apasionada y ligera,  y profunda a la vez, estoy completamente seguro que disfrutarán esta lectura, que recordarán la pasión que ustedes llevan en el cuerpo, o ansiarán volver a estar enamorados.

Poema 13

He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

 Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

 Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

 Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.

 Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.

Pablo Neruda



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¿Temes lo que puede traerte el mañana? - Omar Khayyam

Aunque yo soy partidario de plantearnos metas, de señalarme un norte para no sentir que mi vida va a la deriva, en algunos casos esta planificación y esperanza en el futuro puede llevarnos a angustiarnos o a privarnos de vivir el hoy, afortunadamente no me ha pasado, pero sí he conocido gente a la que le sucedió.
Pasa algo similar con la melancolía, con el recuerdo perpetuo, existen personas que viven en el ayer, en una gloria pasada o en días en los que su vida era más grata. Y se apartan de vivir el hoy.
Vivir es un acto constante, y hay que procurar experimentar y actuar con intensidad el día a día, tanto como nos sea posible. Esta es la reflexión que Omar Khayyan nos deja en el siguiente poema:

¿Temes lo que puede traerte el mañana?

¿Temes lo que puede traerte el mañana?
No te adhieras a nada,
no interrogues a los libros ni a tu prójimo.
Ten confianza; de otro modo,
el infortunio no dejará de justificar tus aprehensiones.

No te preocupes por el ayer:
ha pasado…
No te angusties por el mañana:

aún no llega…
Vive, pues, sin nostalgia ni esperanza:
tu única posesión es el instante.

Omar Khayyam



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Nadie te ha dado nada - María Sanz

María Sanz consigue en este poema notable, dejar constancia de lo que la existencia humana significa, nada tenemos y nada nos llevamos a la tumba.
Algunas personas suelen creer que tener una empresa, un título profesional, o un éxito deportivo los sitúa por encima de los demás, los recubre de un manto privilegiado que lo distingue del resto de nosotros.
La soberbia, la presunción, el complejo de superioridad (que responde según los psicoanalistas a un complejo de inferioridad) es una cosa muy común, lamentablemente.
Pero esta gran poeta sitúa las cosas en su respectivo lugar, con algo de melancolía, es cierto, todo en su justa medida: los hombres somos todos iguales, y la prueba más grande de ello la vemos en el momento que nacemos: desnudos, y en el momento que morimos: nos vamos todos en una caja. Estoy seguro que disfrutarán de su lectura:

Nadie te ha dado nada

Nadie te ha dado nada, tú lo sabes.
Y lo entiendes mejor cada mañana
cuando abres tu vacío a los primeros
rayos del sol. Entonces agradeces
tener por toda herencia tus sentidos
para ese instante alado de gorriones
que te hace despertar, para ese aroma
florido de la brisa más temprana.

Y lo entiendes mejor. Sabes que el tiempo
acabará con toda pertenencia,
con todo lo que aún no se posee,
y hasta con esas luces que te inundan
de su clara verdad. Nadie te ha dado
más que órdenes, leyes y consejos
a seguir, por las buenas o las malas;
tristezas en la noche, frases hechas,
remedios inservibles contra el frío
y un poco de otras muchas vanidades.

Pero tú lo agradeces. Así nunca
tendrás que devolver ciento por uno
de tales donaciones. Y lo entiendes
mejor cuando te acuerdas de ese día
en que habrás de partir, dejando sólo
unos versos escritos como ejemplo
de tu digna pobreza. Nadie cumple
más deseos por ir con su abundancia
sobre los hombros, por tener sus bienes
a salvo de un fracaso inoportuno.

Por eso, vive en paz con tu vacío,
con la luz matinal, con este aroma
de soledad en flor, con el silencio
que igual que tú, sin nadie, fructifica.

María Sanz



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En los bosques de Pennsylvania - Gloria Fuertes

De los poemas que he leído de Gloria Fuertes, este me parece uno de los más hermosos, no solo por la cuidadosa construcción de su metáfora, sino por la manera  tan especial de afrontar el tema de la muerte.
“Algo de belleza que muere” es un verso delicado pero con muchísima fuerza a la vez, cargado de un todo agrio de denuncio: la naturaleza que viendo su existencia como improductiva, decide el camino del suicidio. Nada más enérgico para criticar el ritmo del mundo actual, depredador compulsivo, que llena sus vacíos emocionales comprando cosas, que le da la espalda a la naturaleza.
Me parece este poema tan demoledor y crítico como la película de Al Gore “Una verdad incómoda”. Proseguir con este ritmo de consumismo, es estarnos suicidando también, agotando nuestros recursos hasta que un día tengamos la despensa vacía. ¿Entonces qué haremos?

En los bosques de Pennsylvania

Cuando un árbol gigante se suicida,
harto de estar ya seco y no dar pájaros,
sin esperar al hombre que le tale,
sin esperar al viento,
lanza su última música sin hojas
—sinfónica explosión donde hubo nidos—,
crujen todos sus huecos de madera,
caen dos gotas de savia todavía
cuando estalla su tallo por el aire,
ruedan sus toneladas por el monte,
lloran los lobos y los ciervos tiemblan,
van a su encuentro las ardillas todas,
presintiendo que es algo de belleza que muere.

Gloria Fuertes



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Rima LIX - Gustavo Adolfo Bécquer

Los años nos ofrecen una reposada sabiduría, en especial a aquellos hombres que supieron vivir la vida y que tuvieron que aprender a sobrellevar dignamente sus carencias y limitaciones, sus victorias pero también y sobre todo sus derrotas.
En el poema de Bécquer que presentamos a continuación, vamos a encontrar a un hombre, tal vez anciano, que goza de aquella sabiduría para entender los sentimientos y emociones de la juventud.
Pero no es una sapiencia feliz la que ese hombre lleva a cuestas, es más bien una sabiduría melancólica, transmite un profundo tedio y desazón.
El poema está muy bien escrito, por supuesto, pero no me parece un texto destacable de Bécquer, creo que dista mucho de ser una muestra de la elevada sensibilidad poética de este autor. A ver qué opinan ustedes:

Rima LIX

Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.

 ¿Te ríes?… Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

 Yo sé cuándo tú sueñas,
y lo que en sueños ves;
como en un libro, puedo lo que callas
en tu frente leer.

 ¿Te ríes?… Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

 Yo sé por qué sonríes
y lloras a la vez;
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.

 ¿Te ríes? … Algún día
sabrás, niña, por qué;
mientras tú sientes mucho y nada sabes,
yo, que no siento ya, todo lo sé.

Gustavo Adolfo Bécquer



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En las noches claras - Gloria Fuertes

Algunas veces no es tarea sencilla pasar las noches frías a solas, una tras otra, tras otra, como si la situación pudiera prolongarse toda la vida.
Agobia pensar que podemos pasarnos la vida entera en la ausencia del amor, en la soledad fría y triste, con una soledad que no se quiere, que se padece.
De eso trata este poema de Gloria Fuertes, de la importancia que tiene el amor en la vida de las personas, que solo gracias a él alcanzamos la plenitud.
Pero no lo dice directamente, lo evoca, lo da a entender, o en todo caso nos lo dice valiéndose de la omisión, creando una figura solitaria por excelencia: estar en medio de la noche mirando la luna.
Esta vez no diré que el poema es notable, espero que ustedes, queridos lectores, envíen sus comentarios y opiniones:

En las noches claras

En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres.

 Gloria Fuertes



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Poemas de Amor: "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" poema 12 - Pablo Neruda

El amor nos complementa, nos hace mejores. Hasta muchas veces vemos la vida diferente cuando estamos enamorados, cuando encontramos el amor llegamos hasta cambiar el rumbo de nuestras vidas.
Porque cuando amamos sentimos que todo lo que se necesita para ser feliz es la compañía de la persona amada, que todo lo demás es solo un complemento.
Pablo Neruda nos ofrece un magistral poema de amor, que deja testimonio de la intensa experiencia que es el amar, el nuevo espíritu con el que ese sentimiento nos impregna.
Estoy seguro que todos aquellos que alguna vez nos hemos enamorado, o que tenemos la fortuna de amar, disfrutaremos de este poema:

Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Pablo Neruda



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Amor de tarde - Mario Benedetti

Estar enamorado nos lleva a un lugar nuevo, nos impregna de una de esperanza, de pasión, de fuerzas, nos renueva el alma y muchas veces también el cuerpo.
Ocupa la mayor parte de nuestro pensamiento, el amor, el objeto de nuestro deseo, la persona amada. ¿Cómo no pensarla? ¿Cómo no querer estar a su lado siempre? Imposible no añorar su presencia.
Situación habitual y de suma importancia, vital entre los enamorados. De eso precisamente nos habla Mario Bendetti en “Amor de tarde”, un poema compuesto de tres estrofas de seis versos, cuya temática gira en torno al enamoramiento y la añoranza, la ligera ausencia de la persona amada, que a pesar de ser por poco tiempo, igual nos genera molestias.

Amor de tarde

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Mario Benedetti



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Tus gritos y mis gritos en el alba - Gabriel Celaya

Los escenarios de amor son todos propicios, o dicho de mejor manera: todo escenario es propicio para el amor. Cuando el amor es fuego y pasión, cuando el amor es compromiso y trascendencia.
Los lugares preferidos de la literatura para situar a los amantes son por ejemplo los parques, los cafés, sin duda los bares. Pero en especial hay uno que tiene una profunda carga erótica y romántica, pareciera el lugar perfecto para dos enamorados: el mar.
El mar que se presenta como metáfora de la pasión, de la intensidad del amor que se prodigan los amantes, el ir y venir de sus olas como el vaivén de los besos, del movimiento acompasado con que se unen los cuerpos.
Gabriel Celaya nos presenta aquí una muestra estupenda de la manera como la literatura celebra el acto del amor junto al mar.

TUS GRITOS Y MIS GRITOS EN EL ALBA

Tus gritos y mis gritos en el alba.
Nuestros blancos caballos corriendo
con un polvo de luz sobre la playa.

Tus labios y mis labios de salitre.
Nuestras rubias cabezas desmayadas.

Tus ojos y mis ojos,
tus manos y mis manos.

Nuestros cuerpos
escurridizos de algas.

¡Oh amor, amor!
Playas del alba.

Gabriel Celaya



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Cuando yo ya no esté… - Omar Khayyam

Para nosotros los seres humanos, el Universo y todo lo que exista en él, existe solo porque podemos percibirlo. Y todo aquello que no estamos preparados físicamente para percibir, sencillamente no existe.
Tenemos cinco sentidos, eso es todo, aunque dicen que las mujeres tienen seis, pero como sea, de todos modos la realidad se revela frente a nosotros gracias a que podemos interactuar con ella a través de nuestro cuerpo.
Nuestro pensamiento también es importante, claro, pero lo real no es eso que habita en nuestras mentes, porque lo que hay en nuestra actividad mental es solo una representación - de las muchas posibles - del mundo, solo una forma de verlo.
La trascendencia de los poemas de Khayyam es fascinante, precisamente reflexiona sobre lo que es real y la existencia de las cosas.
Tema imprescindible para meditar sobre nosotros mismo, nuestra naturaleza y el medio en el que habitamos y nos desarrollamos. Estoy seguro que usted disfrutará la lectura del poema “Cuando yo ya no esté…”

Cuando yo ya no esté…

Cuando yo ya no esté, no habrá más rosas, cipreses,
labios rojos
ni vino perfumado. No habrá más albas ni crepúsculos,
alegrías ni penas.
El universo no existirá,
pues su realidad depende de nuestro pensamiento.

Omar Khayyam



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