Rima LVII - Gustavo Adolfo Bécquer
Publicado en: Gustavo Adolfo Becquer, dolor, hombre, muerte, poesía, tiempo, vida
Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, mejor conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, es un poeta de enorme carga emotiva, cada uno de sus poemas refleja la complejidad de su mundo interior, que es propenso a la melancolía y la desazón.
La Rima LVII, nos presenta un yo poético con poca vitalidad, pero que nos revela su particular modo de entender la vida: una cosa es el tiempo físico, y otro el tiempo que transcurre en el dolor. En este segundo tiempo, el yo poético confiesa que lleva vividos varios siglos, así de grande es su pena.
Sin caer en el melodrama o en el simple y llano lamento, el poeta nos presenta unos versos cargados de su dolor más íntimo.
Este poema parece evidenciar una vida que no ha sido muy agradable, una vida que ha sido marcada por la tristeza, el yo poético no lo revela, pero el motivo de su infelicidad parece grave. Algunos hombres, lamentablemente, llevan una marca de dolor profunda en sus almas, este poema es testimonio de uno de ellos.

Rima LVII
Este armazón de huesos y pellejos,
de pasear una cabeza loca
se halla cansado al fin, y no lo extraño,
pues, aunque es la verdad que no soy viejo,
de la parte de vida que me toca
en la vida del mundo, por mi daño
he hecho un uso tal, que juraría
que he condensado un siglo en cada día.
Así, aunque ahora muriera,
no podría decir que no he vivido;
que el sayo, al parecer nuevo por fuera,
conozco que por dentro ha envejecido.
Ha envejecido, sí, ¡pese a mi estrella!
Harto lo dice ya mi afán doliente,
que hay dolor que al pasar, su horrible huella
graba en el corazón, si no en la frente.





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