Salpicada de espuma - Gabriel Celaya

Salpicada de espuma… la vida misma, la existencia, el ser. Gabriel Celaya le infunde a este poema su sello personal y lo carga de fuerza, de emotividad, de profundidad al hablar de la vida como un algo exuberante, como una mujer sensual, como un evento natural, bello y fantástico.

Fantástico por lo hermoso y maravilloso, pero no por lo lejano a la realidad, nada más real y cotidiano que la naturaleza que nos rodea, y nada más fantástico, tampoco, que lo natural.

Y sin embargo todavía hoy los hombres podemos vivir ignorándola, mirándola sin llegar a comprenderla, a hacerla nuestra. Un hombre triste de pie que ve algo maravillo frente a sí pero se aferra a su desdicha… es simplemente difícil de creer, parece un absurdo, pero es lo que pasa. A veces los hombres perdemos de vista lo maravilloso que es vivir. Vemos la vida, pero preferimos hacerlo con los ojos llenos de congoja. ¿Quién nos entiende?

Salpicada de espuma

Salpicada de espuma, de salitre,
desnuda, desde el mar,
viene gritando:

La vida, sí, la vida misma:
¡Un delirio por los prados!

Desde mi ventana blanca,
con los brazos extendidos,
la estoy llamando con voces
de un ardor desmelenado.

Salpicada de espuma, de salitre,
desnuda, por los campos,
va gritando.

 ¡La vida, sí, la vida misma!

 Pálido y alto, callado,
la mira pasar llorando.

Gabriel Celaya


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