Rima LIX - Gustavo Adolfo Bécquer

Los años van pasando y el camino andado nos enseña, nos han dejado valiosas lecciones los años que hemos vivido. Llegado al punto de la madurez, un hombre posee una experiencia grande que le permite ver lo que en su juventud no veía. Por eso cuando dos personas con diferencia de edades cruzan sus caminos, el mayor de ellos puede conocer mejor las expectativas y emociones de la persona menor.

La experiencia enseña, los años proveen sabiduría. Pero la juventud está llena de ilusión, los jóvenes están deseosos de amar y buscan darle rienda suelta a sus emociones, vivir la vida, la juventud tiene intensidad. Y con el pecho lleno de sentimientos compensa su carencia de conocimientos. El tiempo irá dándole lecciones.

Gustavo Adolfo Bécquer reflexiona al respecto y nos presenta aquí un poema, me parece, un tanto melancólico por la incapacidad de sentir del yo poético.

 

Rima LIX

Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.

¿Te ríes?… Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

Yo sé cuándo tú sueñas,
y lo que en sueños ves;
como en un libro, puedo lo que callas
en tu frente leer.

¿Te ríes?… Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

 Yo sé por qué sonríes
y lloras a la vez;
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.

¿Te ríes? … Algún día
sabrás, niña, por qué;
mientras tú sientes mucho y nada sabes,
yo, que no siento ya, todo lo sé.

Gustavo Adolfo Bécquer


Escribe un comentario


Artículos relacionados