Cuéntame cómo vives, cómo vas muriendo - Gabriel Celaya

No he leído toda la obra de Celaya pero he podido darme cuenta en los poemas que conozco de él que su forma de ver la vida es no complicarse, al menos eso muestran sus versos, una filosofía sencilla, que encuentra en la simpleza la verdadera esencia de la existencia.
Espero no estarme equivocando, sé que leer solo unos poemas no es suficiente para conocer a un autor. En todo caso, sí puedo decir que en lo que he leído de él no encuentro ninguna propuesta nueva, ningún trabajo esmerado por una estética elevada, más bien, el punto de apoyo de Celaya es la simpleza, la transparencia.
Incluso en textos como el poema que sigue, en el que la reflexión no se eleva o profundiza, realiza más bien un planeamiento a ras de suelo, o a ras de las aguas quietas de una laguna. Te dejo en compañía de este poema, a ver que reflexiones tienes tú:

Cuéntame cómo vives, cómo vas muriendo

Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.

 Cuéntame cómo vives;
ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).

Cuéntame cómo mueres;
nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.

 Cuéntame cómo mueres;
cómo renuncias -sabio-,
cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.

Gabriel Celaya


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