Poemas de Amor: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, poema 16 - Pablo Neruda

Otra vez Neruda consigue dejar al lector con la emoción suspendida en el medio de su pecho. Es intenso y profundo lo que uno experimenta si interioriza los versos, si los lees como queriendo hacerlos tuyos y dedicárselos a la persona que amas… sencillamente es estupendo.
En el Poema 16 de su primer poemario, Neruda nos muestra un yo poético envuelto en la ausencia de su amada, que a pesar de la distancia el siente suya, porque el amor aunque vea la interferencia de la distancia, se prolonga a pesar de ella.
Cuando uno ama no hay distancias ni barreras que valgan. Eso parece alimentar el optimismo del yo poético, eso parece darle ánimos. Es bueno creer que el amor lo puede todo, lo vence todo, aunque a veces la realidad nos demuestra que a veces la distancia y el tiempo lo deterioran.
Espero que disfrutes del texto tanto como yo.

Poema 16

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

 La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
Cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

 Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

Pablo Neruda


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