Hasta la muerte - Gabriel Celaya
Un elemento importante en la poesía, y en general en la literatura, es el vacío de información, el no decir ciertas cosas para que sea el lector el ate los cabos sueltos, o para generar una sorpresa al final del texto.
En este poema Celaya se vale de eso tal vez para interesar al lector, para atraparlo en el tono reflexivo de su texto. Meditar sobre la muerte, es meditar sobre la vida, inevitablemente, están los dos conceptos muy ligados.
Lo que no queda claro es el porqué el yo poético busca la muerte, o en qué contexto la encuentra, solo sabemos que está frente a ella y la siente, que puede incluso tocarla.
¿Esta hablando de morir?, ¿de presagiar la muerte?, ¿de querer morir?, no lo sé. Pero siempre vale la pena detenerse y por un instante mirar en profundidad nuestras propias vidas.
HASTA LA MUERTE
En el paisaje oscuro
oigo tu voz, tu voz,
tu larga voz de espesas
caricias resbaladas,
mojadas y olorosas.
La noche me suspende
en un vuelo pausado
e, inmóvil, pone en vilo
lo que el hombre no entiende:
tu voz, tu voz querida
hundiéndome en lo ausente.
Uno cierra los ojos
(¡me da miedo mirarte!);
uno tiende las manos
-aves heridas y leves-,
y en sus raíces siente
que tú eres y no eres.







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